Guía para deudores: Tus derechos como deudor

Pese a que no es lo ideal, no poder afrontar tus deudas no es el fin del mundo. Muchas veces, esto incluso sucede por circunstancias que se escapan de nuestro control (enfermedades, ser despedido del trabajo, accidentes…). Por ello, y ante el desconocimiento sobre qué implica no pagar una deuda o qué derechos se tienen como deudor de muchos particulares, hemos creado esta guía para que conozcas mejor tu situación legal.

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¿Qué sucede si no pagas tus deudas? Te contamos tus derechos

Qué puede hacer y qué no tu acreedor

No pagar tus deudas no elimina tus derechos ni te convierte automáticamente en un criminal. Por ello, lo primero que debes de saber es qué no puede hacer tu acreedor. Tu acreedor no puede:

  • Apropiarse de tus bienes sin llevar a cabo un proceso judicial. Para que tus bienes sean embargados, se debe realizar previamente un proceso de ejecución, autorizado por un juez, el cual tiene una serie de garantías y reglas. Lo mismo para tu sueldo. Por ello, hasta que no se lleve a cabo dicho proceso, nadie puede quitarte lo que es tuyo, por mucho que le debas dinero. De hecho, si tu acreedor simula poseer una orden judicial que no existe o se hace pasar por un organismo de justicia, está cometiendo un delito.
  • Entrar en tu domicilio, cambiar tu cerradura o dañar tus bienes (tu coche, la puerta de tu casa…). En el caso de los impagos de alquiler, un miedo frecuente de los inquilinos es que si dejan de pagar su alquiler se queden en la calle al volver a casa por un cambio de cerraduras. Sin embargo, tanto esto como entrar a tu domicilio sin tu permiso o dañar tus bienes (pintadas en la puerta de tu casa, rayarte el coche…) constituyen delitos que debes denunciar si por algún casual lo sufrieses. El no pagar las deudas no hacen legítimos estos abusos.
  • Amenazarte con cobrarle tu deuda a un familiar. Salvo que constituyeses a un familiar como avalista, estés casado en régimen de gananciales o tengas una deuda solidaria (es decir, seáis varios deudores donde opere la solidaridad entre vosotros), tu deuda es tuya y de nadie más. Amenazarte con ir a por tus familiares es eso: una amenaza. No te dejes intimidar por ella, ya que no es fundada. De hecho, puede ser constitutiva de delito de amenaza.
  • Difundir tu condición de deudor. Está prohibido que llamen a compañeros de trabajo, familiares o vecinos, que coloquen carteles en la puerta de tu casa o en tu trabajo. La ley impone lo que se conoce como el deber de secreto, haciendo que estos actos sean ilegales.

¿Puedo ir a la cárcel si no pago mis deudas?

Respuesta breve: No.

Solo cabe la posibilidad de que vayas a la cárcel si cometes actos constitutivos del delito de insolvencia punible, es decir, cuando ante una insolvencia actual o inminente defraudes a tus acreedores.

Por ejemplo, realizar un alzamiento de bienes o, si eres empresario, no llevar la contabilidad del negocio, llevar doble contabilidad…

Así que, si estás pensando en eludir de algún modo a tus acreedores donando tu vivienda u otros bienes a un familiar para que no estén a tu nombre, piénsatelo dos veces.

¿Cuándo prescribe una deuda?

Sí, las deudas prescriben. O, mejor dicho, el derecho del acreedor a reclamar la deuda se extingue con el paso del tiempo.

El plazo general de prescripción, según nuestro Código Civil, es de 5 años. Sin embargo, hay casos especiales, como dos de los que veremos a continuación.

Deudas bancarias

Aplica el plazo general de 5 años, tanto para el principal de la deuda como para los intereses, siempre que no sean préstamos hipotecarios. Por ejemplo, las deudas de las tarjetas de crédito prescriben a los 5 años.

Deudas hipotecarias

Si la deuda proviene de un préstamo hipotecario, el plazo de prescripción aumenta hasta los 20 años.

Deudas del alquiler

De nuevo, el plazo son 5 años para cada mensualidad. Algunos propietarios de pisos en alquiler utilizan un seguro de protección de pagos para cubrirse las espaldas ante eventuales impagos del inquilino. Si eres uno de ellos, te recomendamos que leas nuestro post “Seguro de protección de pagos: Qué es y cómo reclamar si se incumple”.

Deudas con Hacienda y la Seguridad Social

Para las deudas con Hacienda y la Seguridad Social, el plazo de prescripción es de 4 años, de los cuales dispone Hacienda para revisar tu declaración de la renta. Por ello, es aconsejable guardar cualquier documento relativo a tu IRPF en ese plazo.

No obstante, ten en cuenta que la prescripción puede interrumpirse: basta con que el acreedor reclame el pago mediante una carta, burofax o inicie un proceso judicial para que el cómputo se reinicie y deban pasar 5 años desde ese momento.

¿Cuánto pueden embargarte?

Si ya te han embargado tu sueldo, debes saber que existen límites a ese embargo. En concreto, no pueden embargarte el salario mínimo (735.90€ en 2018), independientemente de las deudas que tengas. A partir de esa cuantía, sí podrán embargarte un porcentaje de tu sueldo, pero siempre respetando esos 735,90€.

El porcentaje a embargar del resto de cuantías sigue la siguiente escala:

  • De 1 a 2 SMI: 30%
  • 2 a 3 SMI: 50%
  • 3 a 4 SMI: 60%
  • 4 a 5 SMI: 75%
  • Más de 5 SMI: 90%

*SMI = Salario Mínimo Interprofesional

Por ejemplo, si cobras 1370€, de ese dinero 735,90€ son inembargables. Sobre el resto,634,1€, aplicaríamos un 30%, que da como resultado 190,23€. Luego en este caso solo pueden embargarte 190,23€.

Además, si cobras paga extra, no se suman ambos importes. Se calculan como dos pagas diferentes, aplicándose los límites establecidos a cada una de ellas.

Del mismo modo, existen rentas y bienes inembargables. Por ejemplo, hasta 2025 el dinero depositado en un plan de pensiones no puede recuperarse hasta que no se rescate el capital invertido.

Igualmente, existen bienes que son inembargables como la ropa, las herramientas que necesites para desarrollar tu profesión (por ejemplo, tus códigos legislativos si eres abogado)…

Por último, los bienes a embargar siguen un orden determinado, que es el siguiente:

  1. Dinero en efectivo o cuentas corrientes en entidades bancarias.
  2. Créditos, derechos a corto plazo, títulos, valores o instrumentos financieros admitidos a negociación en un mercado de valores.
  3. Alhajas, joyas, antigüedades y objetos de arte.
  4. Rentas, intereses y frutos de toda especie.
  5. Bienes muebles o semovientes. Estos últimos son animales que puedan tener un valor determinado, como ganaderías. También acciones, títulos o valores no admitidas a cotización oficial y las participaciones que tengas en sociedades.
  6. Bienes inmuebles.
  7. Sueldos, pensiones e ingresos procedentes de actividades profesionales y mercantiles ejercidas en calidad de autónomo.
  8. Créditos, derechos, valores… realizables a medio y largo plazo.

Sabiendo todo esto, te será mucho más fácil conocer si estás siendo víctima de un abuso por parte de tu acreedor y de qué garantías tienes en caso de sufrir un embargo.

Si has encontrado útil esta guía, no olvides compartirla con tus conocidos para que todo el mundo conozca cuáles son sus derechos como deudor.